La tragedia de Henry Jekyll no empieza en un laboratorio, sino en el peso de una máscara social que ya no puede sostener. Stevenson construye, a través de su confesión final, un tratado profundo sobre la naturaleza humana: "el hombre no es auténticamente uno, sino auténticamente dos". Edward Hyde es más joven, más pequeño y liviano que Jekyll, y esto no es casual: es la parte de nosotros menos ejercitada, la que la virtud social mantuvo encerrada. Cuando Jekyll se mira en Hyd